A través de la herramienta Envirodigital, en colaboración con el centro tecnológico AZTI, Artomaña Txakolina ha evaluado la huella ambiental de sus productos teniendo en cuenta toda la cadena de valor, desde la obtención de la uva hasta el consumo y fin de vida del producto. Ha obtenido la máxima distinción del etiquetado ambiental Enviroscore para sus vinos.

Artomaña Txakolina se convierte en pionera en el sector de las bodegas al obtener la calificación A (impacto ambiental muy bajo) del etiquetado ambiental Enviroscore en 10 de sus 11 vinos que comercializa con su propia marca, mientras que el restante ha alcanzado la categoría B (bajo impacto). Este logro, que reflejará en las etiquetas de su próxima añada con el logo oficial de Enviroscore, consolida su liderazgo en producción sostenible y transparencia medioambiental.

El sistema Enviroscore

Este sistema Enviroscore permite conocer el impacto ambiental relativo de los productos alimentarios mediante una escala de cinco niveles (A-E).

En el caso de Artomaña, los resultados reflejan su compromiso con la sostenibilidad: 10 vinos obtuvieron la mejor puntuación (A) gracias a prácticas como el uso de uva local, botellas ligeras y embalajes optimizados. El undécimo producto, un espumoso, recibió la calificación B principalmente debido al peso de la botella, ya que las bebidas espumosas requieren envases más robustos para soportar la presión del vino.

Envirodigital, la herramienta que permite medirlo

Artomaña analizó toda su cadena de valor con Envirodigital, una herramienta desarrollada por AZTI basada en la metodología Huella Ambiental de Producto (Product Environmental Footprint, PEF) recomendada por la Comisión Europea. Este software permitió evaluar, por cada una de las referencias, 16 categorías ambientales (incluyendo huella de carbono y huella hídrica) a lo largo de las cinco fases de la elaboración del vino: producción de la uva, elaboración y envasado, distribución, comercialización, y consumo y fin de vida del producto.

El objetivo ha sido evaluar los impactos ambientales de cada etapa, cuantificando el uso de recursos como agua, energía y otros materiales, y las emisiones de residuos y vertidos asociadas.

Sobre esta certificación, Mariano Álava, gerente de la bodega Artomaña, explica que “en Artomaña, nuestro compromiso con la producción responsable y de alta calidad abarca cada etapa de la cadena de valor. Un claro ejemplo es el origen de nuestra materia prima esencial: la uva, que proviene de viñedos situados en el entorno de la bodega, garantizando así la excelencia del producto y reduciendo nuestra huella ambiental. Además, optimizamos cada detalle, desde el peso de las botellas hasta el diseño del empaquetado de envío, porque sabemos que cada pequeña acción cuenta. Dado que exportamos gran parte de nuestra producción a Estados Unidos, Japón y Australia, estas medidas nos permiten minimizar significativamente nuestro impacto ambiental”.

La etiqueta Enviroscore

Enviroscore, diseñado y desarrollado por el centro tecnológico AZTI y la Universidad Católica de Lovaina, además de garantizar transparencia informativa al consumidor, sirve como puente estratégico entre las prácticas de la bodega y los estándares de sostenibilidad de la UE. La incorporación del logo en sus botellas no solo valida su excelencia ambiental, sino que potencia su atractivo en mercados globales, donde la sostenibilidad se ha convertido en un criterio decisivo de compra. medioambiental.

La obtención de esta calificación, refuerza el compromiso de Artomaña con la mejora continua de sus procesos, alineándose con las políticas europeas para impulsar un sector vitivinícola más sostenible.